Ministerio de Cultura bajo fuego por intento de minimizar Premio Pío Víquez 2025
El Ministerio de Cultura fue señalado por intentar bajar el perfil al Premio Pío Víquez 2025 otorgado a Interferencia de Radios UCR.
El Premio Pío Víquez 2025 quedó envuelto en controversia luego de que el presidente del jurado denunciara públicamente que desde el Ministerio de Cultura y Juventud se intentó minimizar el fundamento del galardón otorgado a Interferencia de Radios UCR, un medio que ha mantenido una línea crítica frente al gobierno de Rodrigo Chaves.
Señalamientos apuntan a que el Ejecutivo buscó bajar el perfil al reconocimiento otorgado a Interferencia de Radios UCR, medio crítico del gobierno de Rodrigo Chaves.
Las declaraciones de Boris Ramírez Vega, presidente del jurado, no solo cuestionan la lectura protocolaria realizada por el ministro de Cultura, Jorge Rodríguez, sino también el comportamiento del representante del Ejecutivo dentro del jurado, el ministro de Comunicación Arnold Zamora, cuya ausencia fue calificada como “irresponsable e irregular”.
Señalamientos directos contra el Ministerio de Cultura
Según manifestó Ramírez en sus redes sociales, el ministro Jorge Rodríguez habría realizado una lectura breve y superficial del fundamento del premio durante el acto oficial, lo que —a juicio del presidente del jurado— buscó “minimizar” y “bajar el volumen” a los argumentos que sustentaron la decisión.

El señalamiento no es menor.
El Premio Pío Víquez 2025 fue otorgado a Hulda Miranda Picado y al equipo de Interferencia de Radios UCR por investigaciones relacionadas con denuncias de agresión sexual y abuso de poder, trabajos que generaron impacto judicial y social.
El hecho de que el reconocimiento recayera en un medio que ha cuestionado abiertamente decisiones del Poder Ejecutivo agrega un contexto político inevitable.
Cuando el periodismo investiga estructuras de poder, incomoda.
Y cuando incomoda al Ejecutivo, las reacciones institucionales se vuelven relevantes.
Ausencia del representante del Ejecutivo en el jurado
Más grave aún resulta la ausencia del ministro de Comunicación, Arnold Zamora, designado como representante del Ministerio de Cultura en el jurado del premio.
El veredicto oficial dejó constancia expresa de su ausencia injustificada durante el proceso de deliberación.
Premio Pío Víquez 2025: Interferencia gana en medio de irregularidad
Boris Ramírez fue más allá y calificó su conducta como “irresponsable e irregular”, señalando que no participó en el proceso ni ofreció disculpas formales.
En un premio nacional que reconoce la excelencia periodística, la ausencia del representante del Ejecutivo no puede interpretarse como un detalle administrativo.
Es un hecho político.
Un premio incómodo para el Ejecutivo
El contexto no puede ignorarse.
Durante los últimos años, el presidente Rodrigo Chaves ha protagonizado múltiples enfrentamientos públicos con periodistas, particularmente de medios universitarios y críticos, incluyendo a periodistas vinculados a Radios UCR.
Organismos internacionales y reportes especializados han advertido sobre un clima de tensión entre el Ejecutivo y la prensa crítica.
En ese escenario, que el Premio Pío Víquez 2025 haya sido otorgado a un equipo que investigó casos sensibles y cuestionó estructuras de poder no es un dato menor.
Tampoco lo es que el Ministerio de Cultura, institución encargada de resguardar este reconocimiento, haya sido señalado por intentar restarle peso al dictamen.
Cultura institucional o control político
El debate trasciende el premio.
Lo que está en juego es el mensaje institucional que el Estado envía cuando un medio no alineado al gobierno recibe el máximo reconocimiento en periodismo.
¿Se celebra con amplitud?
¿O se intenta que pase inadvertido?
El señalamiento del presidente del jurado sugiere lo segundo.
Y si desde el Ministerio de Cultura se buscó minimizar el fundamento del premio, como afirma Ramírez, la discusión deja de ser cultural para convertirse en política.
Un Estado democrático fortalece la crítica.
No la silencia.
No la reduce.
No la administra según conveniencia.
Libertad de prensa bajo tensión
La controversia del Premio Pío Víquez 2025 se suma a un clima donde la relación entre el Poder Ejecutivo y sectores del periodismo ha sido conflictiva.
Cuando el Ejecutivo cuestiona públicamente a medios críticos y, al mismo tiempo, la institución encargada de reconocer el periodismo es señalada por intentar bajar el perfil de un premio incómodo, la percepción pública inevitablemente se tensiona.
No se trata de un conflicto personal.
Se trata de señales institucionales.
El premio fue otorgado por mérito técnico, mediante una matriz de evaluación que incluyó actualidad, relevancia, impacto social, originalidad y excelencia.
Pero la polémica posterior revela que el reconocimiento no fue recibido con la misma naturalidad desde todas las esferas del poder.


