TSE reafirma su independencia: fallos recientes desmienten ataques del chavismo

El TSE falla a derecho, sin favoritismos ni inclinaciones políticas

En dos resoluciones opuestas, el Tribunal Supremo de Elecciones demuestra ser un ente técnico que aplica la ley sin sesgos y defiende la democracia costarricense frente a la manipulación política.

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) volvió a dejar claro por qué es uno de los pilares más sólidos de la institucionalidad costarricense. En dos resoluciones recientes —que involucran a figuras del oficialismo y de la oposición— el máximo órgano electoral ratificó su independencia y apego estricto al orden jurídico, sin dejar espacio a lecturas partidistas ni interpretaciones manipuladas.

Por un lado, el TSE rechazó un recurso de amparo interpuesto contra la candidata oficialista Laura Fernández Delgado, del partido Pueblo Soberano, presentado por el ciudadano Brandon Marín Toruño. En ese caso, el Tribunal concluyó que las personas candidatas no tienen prohibido asistir a actividades públicas organizadas por el Gobierno, siempre que no se conviertan en plataformas de proselitismo. La resolución N.° 7138-E1-2025 establece que la responsabilidad de garantizar la neutralidad en esos actos recae en los jerarcas y funcionarios públicos que los organizan, no en los candidatos asistentes.

Por otro lado, en la resolución N.° 7218-E1-2025, el TSE rechazó de plano el recurso de amparo y nulidad presentado por Marta Eugenia Esquivel Rodríguez y Roy Thompson Chacón, ambos vinculados al oficialismo, contra resoluciones relacionadas con el proceso interno de renovación del Partido Liberación Nacional (PLN). En este caso, el Tribunal recordó que sus decisiones en materia electoral son irrecurribles según el artículo 103 de la Constitución Política, y que el recurso utilizado no era la vía procedente.

Dos casos, una misma línea de principio

En uno de los casos, la resolución favoreció indirectamente a una candidata del chavismo; en el otro, rechazó una impugnación promovida por figuras del mismo bloque político contra el PLN.

Esa combinación demuestra que el TSE actúa con criterio jurídico y técnico, no político.

No hubo complacencia con el poder ni persecución a la oposición: hubo aplicación estricta de la ley y del debido proceso.

Ambos fallos evidencian que, mientras unos buscan manipular al electorado señalando sesgos inexistentes, el Tribunal mantiene una línea de coherencia institucional que fortalece la democracia y el Estado de Derecho.

Ataques del chavismo: una estrategia de manipulación política

Pese a esta evidencia, el chavismo ha intensificado sus ataques contra el TSE, acusándolo falsamente de estar “al servicio del PLN” o de actuar “por intereses políticos”.

Nada más alejado de la realidad.

Esta narrativa forma parte de una estrategia populista y peligrosa que busca:

  • Desacreditar al árbitro electoral antes de la contienda del 2026.

  • Preparar el terreno para desobedecer resoluciones o justificar futuros cuestionamientos de los resultados.

  • Debilitar la confianza ciudadana en las instituciones, uno de los pilares esenciales de la democracia costarricense.

El objetivo es claro: socavar la credibilidad del proceso electoral para mantener movilizada a una base que vive del relato de la victimización y del enfrentamiento.

Un recordatorio de la institucionalidad costarricense

El TSE no responde a intereses partidarios; responde a la Constitución.

Y su deber es garantizar que cada voto cuente, que cada proceso sea transparente y que nadie —ni el gobierno ni la oposición— manipule el sistema electoral para su conveniencia.

En tiempos de discursos incendiarios y ataques contra la institucionalidad, las decisiones del TSE son un recordatorio de que Costa Rica sigue teniendo árbitros que defienden la ley por encima del poder.


 

 

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