Acoso laboral, opacidad y posible conflicto de interés sacuden a la administración del alcalde Mainor Anchía.
Municipalidad de Osa acumula dos condenas que exponen graves fallas de ética y transparencia
La Municipalidad de Osa atraviesa una crisis interna marcada por dos condenas judiciales que revelan problemas estructurales en su gestión. Los fallos, emitidos en materia laboral y constitucional, implican pagos con fondos públicos y señalamientos directos contra la cúpula municipal.
La auditora municipal Gerardina Iriabel Madriz Mora fue condenada por acoso laboral en perjuicio del funcionario Jeffrey José Guzmán Espinoza, según la sentencia firme del Juzgado de Osa y del Tribunal de Apelación de la Zona Sur.
Para cumplir el fallo, la Municipalidad presentó la Modificación Presupuestaria 16-2025, donde reconoce el pago de ₡10.915.000 en indemnización, monto que será cubierto con recursos municipales.
Un elemento especialmente sensible es que, según una fuente interna, el actual alcalde Mainor Anchía Angulo habría fungido como abogado defensor de la auditora en ese proceso. De confirmarse documentalmente, esto significaría un conflicto de interés de enorme gravedad, pues el jerarca que hoy ordena el pago habría representado a la funcionaria declarada responsable.
Sala Constitucional condena al alcalde y a la directora de Hacienda por negar información pública
El segundo golpe llegó desde la Sala Constitucional, que declaró con lugar un recurso de amparo interpuesto por un ciudadano que solicitaba información sobre viáticos, giras, caja chica y uso de fondos públicos.
La sentencia responsabiliza al alcalde Mainor Anchía y a la directora de Hacienda Enid Benavides por negar o filtrar información pública, desoyendo el derecho constitucional de acceso a la información. La Sala ordenó entregar todo lo solicitado en un plazo máximo de 10 días, bajo apercibimiento de consecuencias penales en caso de desacato.
Una doble factura: económica y moral
Entre la indemnización por acoso laboral y la condena constitucional por ocultamiento de información, la Municipalidad de Osa enfrenta una doble factura:
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Económica: dos pagos que salen directamente del dinero de la comunidad.
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Moral y política: jerarcas señalados por prácticas contrarias a la transparencia y al deber de probidad.
Los casos evidencian una administración donde los errores no los pagan los responsables, sino el pueblo de Osa, que debe asumir los costos financieros de conductas indebidas y decisiones opacas.












