Movimiento nacional respeta la decisión, pero recalca que Liberación Nacional es más grande que cuatro dirigentes locales
El reciente anuncio de cuatro dirigentes juveniles cantonales de la Zona Sur de apartarse de la campaña presidencial de Álvaro Ramos ha sido presentado públicamente como una supuesta diferencia de fondo con la propuesta política del Partido Liberación Nacional (PLN). Sin embargo, desde el movimiento nacional de Juventud Liberacionista y sectores del partido, se tiene claro que la decisión responde a intereses políticos personales y alineamientos internos, no a convicciones ideológicas ni a una ruptura programática real.
Aunque el PLN respeta el derecho de cada militante a tomar decisiones individuales dentro del marco democrático, también deja claro que Liberación Nacional es una organización histórica, sólida y nacional, que no se define ni se debilita por la salida de cuatro personas a nivel cantonal.
Cercanías políticas que explican la ruptura
De acuerdo con fuentes internas del partido, los dirigentes que anuncian su alejamiento mantienen una cercanía política evidente con la diputada liberacionista Sonia Rojas, así como con un exdiputado del partido que en el pasado ha sido mencionado en expedientes judiciales y reportajes periodísticos vinculados a investigaciones por narcotráfico, sin que ello derivara en condenas judiciales, pero sí en cuestionamientos públicos ampliamente conocidos.
Ese mismo exdiputado fue excluido de cualquier posibilidad de una nueva candidatura dentro del actual proceso electoral, luego de que Álvaro Ramos cerrara la puerta a figuras con cuestionamientos éticos o políticos, marcando una línea clara de renovación y distancia con prácticas del pasado.
Es en ese contexto que se interpreta el alejamiento de estos dirigentes juveniles, no como un acto de conciencia política, sino como una reacción ante decisiones que limitaron espacios de poder y proyección personal dentro del proceso electoral.
No es una fractura nacional ni juvenil
Contrario a lo que intenta proyectar el comunicado divulgado, no se trata de una ruptura de la Juventud Liberacionista, ni mucho menos de un quiebre nacional. La estructura juvenil del PLN se mantiene activa, organizada y con presencia en todo el país, respaldando una campaña que continúa avanzando con trabajo territorial, propuestas programáticas y organización partidaria.
Desde el movimiento juvenil nacional se ha reiterado que la participación es libre, pero también que no se puede confundir una diferencia de intereses con una crisis política inexistente.
Liberación sigue adelante
El PLN atraviesa un proceso electoral en el que ha tomado decisiones claras: renovación, límites éticos y construcción de una propuesta de país con visión de futuro. Quienes deciden apartarse están en su derecho, pero eso no redefine ni condiciona el rumbo del partido ni de la campaña presidencial.
Liberación Nacional ha superado coyunturas mucho más complejas a lo largo de su historia. Cuatro dirigentes locales no representan al conjunto de la juventud ni al partido, y menos aún cuando su salida está marcada por afinidades políticas desplazadas y aspiraciones personales frustradas.











