Editorial | Sanabria y Quirós: Dos obispos, un país en disputa

Sanabria y Quirós: dos voces de la Iglesia frente al poder político

Costa Rica ha tenido, a lo largo de su historia, figuras eclesiásticas que trascienden la fe para convertirse en referentes morales del país. Entre ellas destacan dos nombres que hoy permiten entender con nitidez el momento que vivimos: Monseñor Víctor Manuel Sanabria y Monseñor José Rafael Quirós.

Son hombres de épocas distintas, sí. De contextos distintos, también.

Pero comparten algo profundo:

cuando el poder político amenaza la dignidad humana o la institucionalidad democrática, la Iglesia está obligada a hablar.

Sanabria lo hizo en los años cuarenta.

Quirós lo está haciendo hoy.

Este editorial traza ese paralelismo —no para igualar a dos hombres distintos, sino para iluminar el país que fuimos y el país que estamos dejando ser.
🟥 Sanabria: el obispo que le dio alma al Estado Social de Derecho

En los años cuarenta, mientras Costa Rica atravesaba transformaciones profundas, Sanabria entendió que la Iglesia no podía limitarse a repartir hostias mientras el pueblo moría de hambre.

Le tocó ver abusos patronales, desigualdad estructural, explotación laboral y la ausencia total de derechos sociales.

Y decidió actuar.

No desde un púlpito altisonante, sino desde una visión política y moral extraordinaria.

Fue clave para impulsar:

  • Las Garantías Sociales

  • La Caja Costarricense de Seguro Social

  • El Código de Trabajo

  • La defensa de campesinos, obreros y mujeres trabajadoras

Lo que hoy llamamos “modelo costarricense”el que nos hizo distintos a Centroamérica— tiene la huella de Sanabria.

Fue un obispo que se enfrentó a la oligarquía sin temer a las consecuencias.

Se jugó la investidura, la reputación y hasta el pellejo.

Y lo hizo con una claridad que hoy parece imposible:

“La Iglesia está con el débil, porque el fuerte siempre sabe defenderse solo.”

Ese fue Sanabria: un arquitecto moral del país.

🟥 Quirós: el obispo que hoy enfrenta a un presidente que desprecia la pluralidad

Ocho décadas después, Monseñor José Rafael Quirós no vive un momento de construcción, sino de resistencia.

No tiene que crear la Caja: tiene que evitar que la destruyan.

No tiene que redactar un Código de Trabajo: tiene que impedir que lo pisoteen.

No tiene que fundar medios católicos: tiene que defenderlos de un presidente que quiere silenciarlos.

Cuando la Iglesia criticó la subasta improvisada de frecuencias que amenaza con desaparecer radios comunitarias, culturales y religiosas, Rodrigo Chaves respondió con ataques personales.

Usó el poder del Ejecutivo para intentar deslegitimar a un obispo que —aunque prudente— decidió alzar la voz en defensa de la libertad de expresión.

Quirós no respondió con insultos.

Respondió con algo más incómodo para un gobernante autoritario:

la altura moral.

Dijo claramente que la Iglesia no entra en descalificaciones personales.

Que su responsabilidad es defender la pluralidad, la institucionalidad y el respeto por la democracia.

Que no se callará cuando el país está en riesgo.

En tiempos de polarización, esa postura no es pequeña.

Es un mensaje directo:

“No nos van a arrastrar al fango.”

Y esa frase, implícita en su comunicado, pesa más que cualquier grito presidencial.

🟥 Un país entre dos espejos

Sanabria representa la Costa Rica que construía futuro.

Quirós representa la Costa Rica que hoy lucha por no perderlo.

Uno levantó el edificio.

El otro evita que se lo tumben.

Uno enfrentó a la oligarquía de su tiempo.

El otro enfrenta al populismo autoritario y sus ataques a la prensa, a las instituciones, y a todo aquel que no se arrodille.

Ambos, en su tiempo, fueron incómodos para el poder.

Y en este país, ser incómodo para el poder ha sido siempre un sello de grandeza moral.

🟥 La Iglesia que necesitamos en tiempos de cinismo

Costa Rica no necesita obispos cortesanos que aplaudan al gobernante de turno.

Tampoco necesita pastores tibios que se escondan “para no meterse en política”.

Este país necesita una Iglesia que recuerde que la fe sin justicia es teatro,

que el silencio frente al abuso es complicidad,

y que la democracia también se defiende desde los púlpitos cuando los poderosos la atacan.

Sanabria lo entendió.

Quirós lo está entendiendo.

Y la historia distinguirá entre quienes se arrodillaron y quienes se mantuvieron de pie.

🟩 Conclusión

Rodrigo Chaves puede atacar a obispos, periodistas, sindicatos, agricultores o medios independientes.

Puede manipular datos, insultar ministros, perseguir críticos o intentar controlar frecuencias.

Pero no puede reescribir la historia.

Y la historia ya dejó claro que, cuando un presidente ataca la democracia, la Iglesia tiene la obligación moral de responder.

Lo hizo Sanabria.

Lo hace hoy Quirós.

Y lo harán, cuando el país los necesite, las voces que no se venden ni se doblan.


 

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